Chico Listo

Los Llanos - Venezuela - 2008

 

Para mí el viaje a Venezuela significaba "el viaje definitivo" hacia el conocimiento del mundo de los caballos. Lucy Rees organizaba un curso de un mes sobre el comportamiento del caballo criollo en su estado natural y durante el amansamiento y doma.

 

Poder estar casi un mes al lado de Lucy Rees, a quien no conocía, pero admiraba a través de sus libros y escritos, suponía una oportunidad difícil de desperdiciar, y el hecho de que el curso tuviera un reconocimiento Universitario, es decir impartido desde una base científica, justificaba todo el esfuerzo a invertir, que no fue poco, pues tuve conocimiento del curso quince días antes de la salida!.

 

El curso incluía la observación de una manada de caballos criollos que habitan en un "hato" sin haber sido “domados”, para recogida de datos y posterior análisis y estudio de los mismos, además de clases diarias sobre etología equina y prácticas de amansamiento y doma natural. No se podía pedir más!

 

Realmente fue un viaje intenso e impactante, pero dos cosas hicieron que el viaje tuviera sentido por si mismo; el primer día que salimos a buscar los caballos, y con el sol todavía dormido y a lomos de un camión descubierto, cruzamos los llanos, polvorientos y pedregosos, para llegar a lo que parecía la nada. Y de repente, bajo el cielo aún rojizo, vislumbré la manada de caballos. Es inexplicable la emoción de ese momento. Nunca había visto a más de 100 caballos juntos, comiendo tranquilamente de un suelo árido y seco donde parecía no haber nada comestible. Fue la primera vez que me saltaron las lágrimas de emoción… y no la última!.

 

La otra cosa, y también la más importante, fue Chico Listo, al que le agradezco profundamente que me enseñara a ser paciente, a tener tacto, a ser relajada en los movimientos, a sentir el momento oportuno para dar el siguiente paso, a respetar el espacio y que me hizo disfrutar tanto haciéndome sentir feliz cuando, por fin, paseaba por el hato, tranquilo y a mi lado y comíamos y compartíamos mangos hasta que los chorretes del jugo nos manchaban piel y pelos.  

 

Chico Listo es el caballo de la foto, un criollo rubio y dulce con el que tuve la fortuna de compartir un montón de horas. Espero que, a pesar de mi inexperiencia, el también pueda tener un buen recuerdo de mi.

 

Quiero agradecer a Lucy que, con su generosidad en dar todo lo que sabe, me enseñara otra forma de mirar y entender a los caballos y que, un año después de esa aventura, me llamara para decirme que había vuelto a Venezuela y que Chico Listo seguía bien.

 

Infinidad de veces pienso en Chico Listo y quiero creer que ha podido formar su propia manada y corre libre y feliz por los llanos, lejos, muy lejos de cualquier ser humano. Este “rubio” me sigue emocionando!